viernes, 20 de marzo de 2020

En el silencio/ Dans le silence

El monstruo se abalanza,
silencioso, invisible, infranqueable,
se desliza de mano en mano,
de boca en boca.

Sin miedo, sin verdad, sin razón,
no te pregunta por tu amor,
no le interesan tus sueños o tu corazón.
No entiende de colores,
no sabe de ideologías o de banderas.

Incontenible, indescifrable,
sólo sabe inundar el pecho
de espeso dolor negro,
sólo sabe drenar el aire del alma.

Seamos más grandes,
seamos más certeros,
no es cuestión de pánico,
es cuestión de esfuerzo.

Seamos la red segura donde
el desamparado puede aterrizar,
el muro de contención para este demoledor monstruo
que solo sabe espantar las sonrisas y las esperanzas.

Cierra los ojos,
siente la voz de una humanidad
que necesita más de ti, más de mi,
que clama por la mínima certeza del mañana.

Le monstre se fend, 
silencieux, invisible, infranchissable, 
il se glisse de main en main, de bouche en bouche.

Sans peur, sans vérité, sans raison,

 il ne te pose pas de questions sur ton amour 
il ne s'intéresse ni à tes rêves ni à ton cœur.
Il ne comprend pas les couleurs, 

ne connaît pas les idéologies ou les drapeaux.

Incontournable, indéchiffrable,

 il sait seulement inonder la poitrine de douleur noire épaisse,
 il sait seulement drainer l'air de l'âme.

Soyons plus grands

 soyons plus précis, 
ce n'est pas une question de panique, 
c'est une question d'effort.
Soyons le réseau sécurisé 

où les impuissants peuvent atterrir, 
le mur de soutènement de ce monstre dévastateur 
qui sait seulement effrayer les sourires et les espoirs.

Ferme les yeux;
écoute la voix d'une humanité qui a besoin de plus de toi, plus de moi, 

qui crie pour la certitude minimale de demain.

viernes, 29 de marzo de 2019

De este amor epistolar,
que por asares del destino
naciô tan cerca que ni el cartero se entera

Pequeña melodía hecha de letras efímeras
toque del viento silencioso pero certero,
de este amor de diccionario
a veces solo queda el sentir revolucionario

Poemario de la culpa y de la libertad,
repertorio impar del miedo,
miedo a la fuerza de gravedad
que une las almas sin desagravio a la moral

En las aceras se cotillean las aves y los celosos
de esta luz de faro encendido en la oscuridad,
se cuentan maliciosas leyendas
de lo que pasa tras la puerta entreabierta.

De este amor de papel,
que se enciende en llamarada
para ocultar la dulce miel
que se respira a bocanadas
entre tu piel y mi piel.

De este amor
solo quedarán las cenizas
quedarán las marcas en la
arena mojada por la marea
quedará apenas un tatuaje en mi cabeza...

De cet amour épistolaire,

que par hasard le destin

est né si près que ni la poste l'a découvert



Petite mélodie de lettres éphémères

touche du vent silencieux mais précis,

de cet amour de dictionnaire

parfois seul le sentiment révolutionnaire reste



Recueil de poèmes de culpabilité et de liberté,

répertoire étrange de la peur,

peur de la gravité

qui unit les âmes sans réparation au moral



Oiseaux et jalousies potins sur les trottoirs

de cette phare allumé dans l'obscurité,

légendes malveillantes sont dites

de ce qui se passe derrière la porte semi-ouverte.



De cet amour de papier,

qui s’enflamme pour

y cacher le doux miel

qu'on peut respirer

entre ton cœur et mon cœur.



De cet amour

seules les cendres resteront

seules les marques resteront sur le

sable mouillé par la marée

il y aura à peine un tatouage dans ma mémoire...

jueves, 2 de noviembre de 2017

Amelia y el guardián de fuego.

En un universo, no muy lejano, repleto de flores y colores danzantes, había una pequeña guerrera. Piel de soles, caliente como la lava, ojos color leyenda, de cabellos libres y frenéticos que se elevaban al cielo en elegante disonía. Ella poseía la más bella voz, dulce, dulce, de especial resplandor. Pasaba sus tardes cantando, alzando su voz entre estrellas y mares. Un día, sin razón, comenzó a caminar y caminar, ella no comprendía muy bien la fuerza que la hacía moverse, pero tampoco podía detenerla. La luz del día comenzó a perderse en el horizonte, pero nada hizo que la pequeña guerrera detuviera su paso. Las tinieblas se abalanzaban sobre ella, un firmamento sin estrellas se cernía sobre su cabeza. Aún en la penumbra, sus oídos se llenaban de sonidos especiales, de canciones distantes. No sentía miedo, al contrario, una gran paz la inundaba cuando escuchaba aquellas voces lejanas. Entendió de repente hacia donde se dirigía, aquel reino que ya había olvidado pero que llevaba marcado en el alma. Ese, su reino, su casa, donde el guardian de fuego la aguardaba. Compañero fiel de tantas batallas, infalible felino, obsequiado por los dioses para marchar con ella.

Ellos se habían separado en el ocaso, destino fatal de los atardeceres, pero fresca brisa que florece para nacer nuevamente, el viento les elevó cual hojas de abedul, flotando delicadamente y juntándolos irremediablemente. Ambos, guerrera y guardián, ambos candentes y luminosos, emprendieron de por vida un camino de aventuras, iluminando el mundo con sus almas.

martes, 6 de diciembre de 2016

Navegando

Las cabezas pesadas como anclas,
hundiéndose en las botellas sin mensajes,
en los papeles en blanco,
en los retratos sin alma.

Las miradas perdidas,
lejanas del mundo,
ausentes de los ojos,
faros que no alumbran ninguna costa.

Los marineros ya no saben llegar a puerto,
las costas, los hogares,
son ya meros espejismos,
para los que navegan ese mar.

No se miran, no se tocan,
Son menos que las rocas.
No se aman, no se sienten,
Son apenas sombras silentes.


miércoles, 21 de octubre de 2015

Guerra

Un día cualquiera
la aurora de tus caminos
apareció flotando frente a mis ojos,
de inmediato se despertó en mí el deseo de colonizarlo todo.

Recurrí a las tácticas de los grandes,
estudié los flancos,
analicé la batalla,
armé una estrategia detallada y solemne,
una campaña napoleónica,
una invasión alejandrista.

Fui lentamente navegando por tus ríos,
aprendiendo de memoria los senderos secretos;
creí haber planeado certeramente la victoria.

Pero no contaba con tu ejército
vestido de fantasmas y de noches en velo,
no sabía de las bombas de silencio
y ciertamente no esperaba una muralla de desconsuelos.

Mis tropas fueron cayendo
una a una sin remedio;
la lucha se volvió masacre
y la conquista se tornó en flagelo.

Tus valles y colinas se convirtieron campos minados,
y yo evadí tercamente el repliegue,
como el orgullo lo prefiere;
me atrapaste en medio de tus tierras,
finalmente solo quedó este prisionero de guerra
sonriendo tontamente desde el fondo de su celda.




sábado, 6 de septiembre de 2014

Monstruo

No es un monstruo cualquiera,
no conoce la vergüenza ni el miedo,
es intrépido y descarado,
dulce e irresistible.

En definitiva no teme arrancar de otros labios un beso
no sabe de prejuicios, de rencores o sinsabores.
Es una sombra gris que atropella la consciencia,
un viento incontrolable, un huracán.

Me ataca, se apodera de mi en medio del silencio,
en medio de la tonada más cálida de un piano,
es una caricia que se escapa,
un gemido que se vuela desde el pecho.

Es un monstruo, sin duda, que secuestra mi esencia,
que estremece mis deseos,
repta por las esquinas de la memoria y salta sobre mi.

Es a él a quien debo el calor de mis miradas,
el candor de mis sueños,
la turbia inconstancia de mis bloqueos.

Creo que hasta el fin de los tiempos,
de los míos al menos,
seremos mi monstruo y yo
eternos compañeros.

domingo, 13 de julio de 2014

Renuncia

No es que lo entienda en realidad,
simplemente dimito, sucumbo, me rindo.
Y no pienses que es a ti a lo que renuncio,
si es que no se puede renunciar a los trocitos de sueños.

No creas que soy obstinada y necia,
si es que las pasiones no admiten camisas de fuerza,
no conocen los silencios ni permiten abandono,
sólo las calla el rugido indemne del amor...

Huyo con mis manos llenas de todos los besos que te guardé,
corro sin mirar atrás para no quedar congelada en un pasado que no fue,
 te dejo en ese estallido de felicidades que no nacieron,
con la desazón de saber que hay más llaves detrás de la puerta.

Mil veces te abrazaré en mis pensamientos,
con la esperanza tibia y espesa de que te quedes a vivir entre mis brazos,
mil veces le pronunciaré tu nombre al viento,
guardián secreto de mis desconsuelos.

Y en una noche cualquiera,
le pediré a las estrellas que nos dejen tocarlas,
les contaré esta historia joven pero inerte,
a ver si destierran de mis besos tu boca.